jueves, 21 de junio de 2012

Anatomía de la melancolía



Inmanuel Kant dividió las "enfermedades del alma" (como él las llamaba) en desorden mental o manía, e hipocondria o melancolía, aclarando que esta última obtiene su nombre "de la analogía que tiene con el atender el ruido estridente de un grillo, en el silencio de la noche, que perturba la tranquilidad del alma necesaria para dormir".

El filósofo ya observó, en el S.XVIII, el efecto de la rumiación, como una expresión más del afecto negativo.  Ahora bien, es en una psicoterapia donde se debe tener la capacidad de leer si es un signo más de la expectativa ansiosa, típica de la angustia o se expresa como pródromo de lo que puede debutar después. Aquí está el trabajo del psicólogo, uno de ellos, ayudar a la persona a que no pierda esos recursos y que no se tenga que expresar por otros canales emocionales menos adaptativos.

Que la persona coja el camino que quiera, pero libre.

sábado, 16 de junio de 2012

Etiquetamos lo que no conocemos



Los diagnósticos psiquiátricos tienen la característica de no servir para nada, excepto para informar a otro profesional de lo que se tiene entre manos.
Estos diagnósticos hacen que la industria se frote las manos ante un campo, cada vez mayor, del que sacar dinero.
parecería que escuchar la historia privada y social de la persona que se tiene enfrente sí nos da una riqueza para ayudarle a gestionar aquello que dice que le ocurre y disfrutar de todo lo que sí tiene y ahora no puede ver.
La farmacología (en algunos casos) es como si te vendiera escuchar una música comercial fácil de oír y te dijera: "no te preocupes, te gustará sin hacer nada. Se te meterá en la cabeza el ritmo". Es decir, la mejoría vendrá sola con el fármaco.
La psicoterapia sería como escuchar una pieza de Bach. Al principio es incluso molesta, pero si nos esforzamos terminarás conociendo matices que modifican la forma de entender la música, la buena música. Se modifica la forma de entender lo que nos pasa y el espacio que ocupa en nuestra vida.

viernes, 8 de junio de 2012

la maldecida



Definida la depresión por el poeta:

No quiero, no, que te rías,
Ni que te pintes de azul los ojos,
ni que te empolves de arroz la cara,
ni que te pongas la blusa verde,
ni que te pongas la falda grana.

Que quiero verte muy seria,
que quiero verte siempre muy pálida,
que quiero verte siempre llorando,
que quiero verte siempre enlutada.

Rafael Alberti.

martes, 5 de junio de 2012

Respuestas cortas y efectivas, por favor



Ir a terapia sería como ir a la farmacia., sin embargo, al llegar no hay farmacéutico. Tras el mostrador encuentras un gran espejo...
Al principio causa mucha frustración preguntar qué has de tomar si tienes fiebre o si te duele la cabeza y no obtener ninguna respuesta. Al mirar tras el espejo, tampoco puedes ver los medicamentos, no te puedes dejar llevar por sus colores o nombres. Sólo te ves a ti.
Pasa el tiempo y llega un día en que, sin saber por qué, giras la cabeza y puedes elegir el que quieras. Todos a tu disposición para que cojas el que te venga mejor. A partir de aquí, tus decisiones son las mejores que puedas tomar y siempre acertadas, aunque te duelan y te conduzcan a error.
En este instante abandonas un estado de heterodoxia para entrar en la autonomía...
Cuando vuelves la mirada al mostrador ya no hay espejo ni farmacia. Hay una playa por la que pasear siempre que quieras.

Estado de libre albedrío del pensamiento.

viernes, 1 de junio de 2012

Percepción ilusoria



Aquella manera de enfocar la vida que nos permite seguir adelante en unos márgenes adecuados para sentirnos  satisfechos.
A veces, desenfocar lo que nos rodea ayuda a sonreír y decir "mañana será otro día". Si nos pasamos desenfocando podemos caer en la "locura", en lo psicótico... 
Si enfocamos cada detalle al máximo, ese realismo excesivo nos empuja a la depresión, a la pérdida de sentido.

Hacerse el loco con determinados detalles es lo más sano que podemos hacer, aunque desde fuera las perspectivas sean diferentes.