viernes, 29 de junio de 2012

Dos hombres y un destino



Le decía Paul Newman a Robert Redford al final de la película que él iba a saltar por el precipicio. Robert Redford le negaba esa posibilidad. Decía que se defendería hasta el final de los que les persiguen. Discuten durante algunos segundos hasta que le confiesa que no salta porque no sabe nadar. El otro no puede parar de reír y le dice que es absurdo pensar que al final sobrevivirán a la caída.

Es como diría Renouvier: "¡Ah! Qué bueno es pensar, con ello me olvido de que voy a morir".

Dos metáforas muy precisas de lo mismo: está claro el final, pero podemos seguir, al menos, tres caminos: negar el final y volvernos locos, estar depresivos por su condición de inevitable o pensar por qué motivo la mente se irá a un punto que no conoce, pudiendo disfrutar el que sí es real. El presente.

lunes, 25 de junio de 2012

Buscando excepciones



Toda historia es selectiva. Es una descripción de hechos seleccionados que corroboran una idea de lo que digo que soy. En estas siempre quedan datos que se salen de este discurso. Habitualmente, estos datos que no concuerdan con la historia que se está contando, se describen como irrelevantes para el narrador de la historia de vida.
Si lo importante es entender la vida de la persona cuando está presente el problema, es igual de relevante conocer su experiencia cuando el problema no está presente.
Aquí comienza una narrativa alternativa, pues se han puesto en marcha una serie de recursos para funcionar consiguiendo poner el problema en segundo plano, apartándolo, creando una excepción. Aunque no se sea consciente.

jueves, 21 de junio de 2012

Anatomía de la melancolía



Inmanuel Kant dividió las "enfermedades del alma" (como él las llamaba) en desorden mental o manía, e hipocondria o melancolía, aclarando que esta última obtiene su nombre "de la analogía que tiene con el atender el ruido estridente de un grillo, en el silencio de la noche, que perturba la tranquilidad del alma necesaria para dormir".

El filósofo ya observó, en el S.XVIII, el efecto de la rumiación, como una expresión más del afecto negativo.  Ahora bien, es en una psicoterapia donde se debe tener la capacidad de leer si es un signo más de la expectativa ansiosa, típica de la angustia o se expresa como pródromo de lo que puede debutar después. Aquí está el trabajo del psicólogo, uno de ellos, ayudar a la persona a que no pierda esos recursos y que no se tenga que expresar por otros canales emocionales menos adaptativos.

Que la persona coja el camino que quiera, pero libre.

sábado, 16 de junio de 2012

Etiquetamos lo que no conocemos



Los diagnósticos psiquiátricos tienen la característica de no servir para nada, excepto para informar a otro profesional de lo que se tiene entre manos.
Estos diagnósticos hacen que la industria se frote las manos ante un campo, cada vez mayor, del que sacar dinero.
parecería que escuchar la historia privada y social de la persona que se tiene enfrente sí nos da una riqueza para ayudarle a gestionar aquello que dice que le ocurre y disfrutar de todo lo que sí tiene y ahora no puede ver.
La farmacología (en algunos casos) es como si te vendiera escuchar una música comercial fácil de oír y te dijera: "no te preocupes, te gustará sin hacer nada. Se te meterá en la cabeza el ritmo". Es decir, la mejoría vendrá sola con el fármaco.
La psicoterapia sería como escuchar una pieza de Bach. Al principio es incluso molesta, pero si nos esforzamos terminarás conociendo matices que modifican la forma de entender la música, la buena música. Se modifica la forma de entender lo que nos pasa y el espacio que ocupa en nuestra vida.

viernes, 8 de junio de 2012

la maldecida



Definida la depresión por el poeta:

No quiero, no, que te rías,
Ni que te pintes de azul los ojos,
ni que te empolves de arroz la cara,
ni que te pongas la blusa verde,
ni que te pongas la falda grana.

Que quiero verte muy seria,
que quiero verte siempre muy pálida,
que quiero verte siempre llorando,
que quiero verte siempre enlutada.

Rafael Alberti.