jueves, 19 de julio de 2012

No se lo digas a nadie



Porque es una vergüenza y me van a señalar con el dedo...
Robert Burton (1577-1640): "Como aquel tipo estúpido que apagó la vela para que las pulgas que le picaban no lo encontrasen. Refugiarse en un título, que no es el propio, para que nadie le pueda descubrir. Cada uno piensa para sí: me considero sano, estoy bien, soy sabio, y se ríe de los demás (...)".

S.XVI-XVII y se hablaba de lo que a día de hoy nos sigue doliendo, la ropa que no nos vale, pero sentimos que sí armoniza con lo social, aunque nos resulte incómodo y fuera como una escafandra en verano. Esa es la psicoterapia, conocer para qué nos vale la escafandra y después comprar el vestido que más nos guste. En armonía con nuestro deseo y nuestra norma construía tras la reflexión.

lunes, 16 de julio de 2012



http://www.youtube.com/watch?v=MrqqD_Tsy4Q&feature=share

2 minutos para repasar tanto... Nuestra mente hace lo mismo con la biografía personal. Como si nada de lo que se ha vivido hasta la fecha de romperse el "yo" tuviera valor...

Esto lo saben los que aprietan y hablan de problemas graves y respuestas dolorosas. Es un momento dulce para deprimir a la sociedad, que mira expectante este momento puntual de su historia y se desanima diciendo "aquí me quedo, ya no puedo hacer nada".

Esta es la indefensión aprendida y aparece justo cuando está todo por hacer, por reinventar y por crear. Para que no lo hagamos...
Nuestros predecesores no se pararon. Nosotros tampoco podremos hacerlo.

viernes, 29 de junio de 2012

Dos hombres y un destino



Le decía Paul Newman a Robert Redford al final de la película que él iba a saltar por el precipicio. Robert Redford le negaba esa posibilidad. Decía que se defendería hasta el final de los que les persiguen. Discuten durante algunos segundos hasta que le confiesa que no salta porque no sabe nadar. El otro no puede parar de reír y le dice que es absurdo pensar que al final sobrevivirán a la caída.

Es como diría Renouvier: "¡Ah! Qué bueno es pensar, con ello me olvido de que voy a morir".

Dos metáforas muy precisas de lo mismo: está claro el final, pero podemos seguir, al menos, tres caminos: negar el final y volvernos locos, estar depresivos por su condición de inevitable o pensar por qué motivo la mente se irá a un punto que no conoce, pudiendo disfrutar el que sí es real. El presente.

lunes, 25 de junio de 2012

Buscando excepciones



Toda historia es selectiva. Es una descripción de hechos seleccionados que corroboran una idea de lo que digo que soy. En estas siempre quedan datos que se salen de este discurso. Habitualmente, estos datos que no concuerdan con la historia que se está contando, se describen como irrelevantes para el narrador de la historia de vida.
Si lo importante es entender la vida de la persona cuando está presente el problema, es igual de relevante conocer su experiencia cuando el problema no está presente.
Aquí comienza una narrativa alternativa, pues se han puesto en marcha una serie de recursos para funcionar consiguiendo poner el problema en segundo plano, apartándolo, creando una excepción. Aunque no se sea consciente.